Las acciones sindicales desarrolladas por los trabajadores de ICL en Israel en señal de protesta contra el despido del 12% de la plantilla, propuesto por la compañía israelí, ha generado una ligera inquietud entre las empresas cuya actividad se encuentra vinculada de algún modo con el cloruro potásico, materia prima a partir de la cual se obtienen varios fertilizantes empleados en fertirrigación.
“Una huelga prolongada desarrollada por los operarios de ICL podría ocasionar una notable disminución de la disponibilidad en Europa de cloruro potásico, ya que se trata de una de las principales empresas que extraen este mineral”, según han declarado fuentes del sector a ‘El Confidencial Químico’.
El argumento esgrimido por este suministrador especializado en el sector agroquímico para reducir la plantilla radica en el aumento impositivo que pretende instaurar el gobierno israelí. ICL ya amenazó el pasado mes de octubre con cancelar la totalidad de las inversiones locales proyectadas para los próximos años, cuyo valor conjunto asciende a cerca de 1.600 millones de dólares. Los responsables de ICL estiman que el aumento de los impuestos aprobado por el Gobierno tendrá un coste para la empresa de entre 120 y 170 millones de dólares anuales a partir del año 2017.
“A ICL no le queda otro remedio que buscar su propio crecimiento fuera de Israel, como resultado de la política fiscal que está desarrollando el actual Gobierno”, según denuncian fuentes próximas a la compañía.
A fin de intentar paliar en la medida de lo posible el aumento de los gravámenes impositivos que tendrá que soportar la empresa en Israel, sus directivos han diseñado un plan, ideado para mejorar y optimizar su eficiencia energética y productiva. Dichas medidas incluyen la rescisión de 120 contratos de la fábrica que posee Rotem –perteneciente al grupo ICL- en la localidad de Negev.
Los responsables de la empresa ya han advertido a sus clientes de las probables interrupciones en el correcto abastecimiento de sus productos durante los próximos meses, ya que contemplan el desarrollo de acciones colectivas por parte de los sindicatos en respuesta al recorte de la plantilla comunicado por ICL. “Si desean declararse en huelga no hay nada que podamos hacer desde la empresa ya que poseen este derecho e ICL no puede modificar su plan de eficiencia, a no ser que el Gobierno dé marcha atrás y retire la ampliación de la tasa impositiva”, según declaraciones efectuadas por Stefan Borgas, presidente ejecutivo de la compañía. “Debemos desarrollar estos programas de ajuste, no solamente por el incremento de los impuestos, sino también con el objetivo mejorar nuestra competitividad frente a otros suministradores”, defiende Borgas.
En otro orden, ICL ha adquirido recientemente el capital social que poseía Vale Fertilizantes en Fosbrasil –una joint venture en la que Vale poseía el 44,5% de la misma-, centrada en la fabricación de productos fosfatados y de ácido fosfórico purificado destinado a los sectores de alimentación y fertilizantes, por lo que la compañía israelí se convierte así en el único accionista de la filial brasileña.
La adquisición de la totalidad de Fosbrasil representa un paso adicional en la implementación del ICL de su estrategia de ‘Next Step Forward’ para fortalecer las actividades principales de ICL en los sectores de alimentación, agricultura y los mercados de materias de ingeniería, para incrementar sus actividades en los mercados emergentes como Brasil, China, India y África, que son el foco principal para el logro de los objetivos estratégicos de la compañía.
“Esta adquisición forma parte de la estrategia de expansión global de ICL Performance Products, que nos permitirá lograr una mayor competitividad a través de un control más exhaustivo sobre nuestras actividades de (Continúa Pág.10) (Viene de la Pág. 1) producción y comercialización, así como por el aprovechamiento de las sinergias globales y el apoyo de las actividades que ofrece ICL, estando presentes en toda la cadena de producción de materias fosfatadas, derivados y especialidades, ampliando al mismo tiempo nuestro portafolio de productos”, según ha afirmado Mark Volmer, Presidente y CEO de ICL Performance Products.
Y esta no es la única adquisición reciente efectuada por el grupo israelí fuera de sus fronteras. Además, ICL ha firmado un acuerdo para la creación de una joint venture en China formada al 50% con la empresa estatal Yunnan Yuntianhua Group, cuya actividad principal estará focalizada en la extracción de roca fosfórica.
La inversión prevista para dicho proyecto, así como para la adquisición del 15% de Yunnan, alcanza los 500 millones de dólares y se prevé que la empresa conjunta disponga de una capacidad de 2,5 millones de toneladas métricas anuales para la producción de roca fosfórica, que será integrada en negocios de downstream, así como el compromiso de generar una red comercial en el sudeste asiático.